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La legendaria banda británica en Buenos Aires
Palabra de rolling stone
Pocas horas antes del primer recital de una histórica serie, a la que se sumará el sábado próximo Bob Dylan, La Nación dialogó en forma exclusiva con Mick Jagger y Keith Riechards.
Diario La Nación
30-03-1998
Espectáculos
Por Laura Franco

Jagger: "Somos una banda para ver"

Mick Jagger entra en una sala del hotel Hyatt y es más real que cualquier fantasía. El icono del rock, el que ha desafiado el mundo desde un escenario, saluda. Su cara es más joven que lo que muestran las implacables fotografías. Se sienta y su boca, aquella desde la que canta las canciones que todos coreamos, comienza a hablar, en una charla amable y relajada, en la que sobrarán las sonrisas (sí, de esa misma boca que, cada tanto, deja asomar la lengua para pasarla por sus labios).

-Sus presentaciones son algo más que un simple concierto de rock. Tienen escenarios impresionantes, un gran diseño de luces y sorpresas. Cuando deciden una gira, ¿se ocupan ustedes del concepto del espectáculo o confían en los diseñadores?

-Nosotros mismos manejamos el concepto completo, estamos siempre muy involucrados en eso. Desafortunadamente hay pocos diseñadores en el rock, es un muy pequeño grupo y muchas veces los grandes shows terminan siendo diseñados por la misma gente. Tenés que estar muy atento a lo que está sucediendo, focalizarte en el concepto del show y tratar de que esté refleje correctamente tu identidad.

-¿Cuál es entonces el concepto del Bridge to Babylon Tour?

-Empezamos con muchas ideas diferentes, siempre tratando de no volver a lo viejo. Esta vez, después del Voodoo Lounge Tour, que era bastante moderno, pensamos que teníamos que hacer que el escenario y la presentación del show en general fueran de alguna manera más operísticos y tratar de definir actos y situaciones entre los actos. Comenzamos a imaginarlo y vimos cómo funcionaba eso. Después tuvimos que concentrarnos en pensar cómo iban a verse realmente todas esas ideas, cómo ibamos a tratar el escenario y cómo hacer que la pantalla encajara en esto sin ser lo mismo de siempre. Luego comenzamos a hacer el verdadero diseño, que incluía el puente y las luces. Trabajamos entre seis y nueve meses.

-En el último disco han trabajado con más de un productor: Don Was, The Dust Brothers, ustedes, ¿qué es lo que buscaban en esta diversidad?

-Básicamente, distintos sonidos y así poder explotar aún más las posiblidades del disco. Pensábamos cada una de las canciones y con cuál de ellos podría andar mejor. Fijate que una canción puede sonar distinta depende de quién esté al comando. Fue muy interesante.

-Incluso incursionaron en ciertos sonidos tecno. -Sí, aunque ya no es muy nuevo, me interesa. De hecho, hemos hecho unos cuantos remixes dance de nuestras canciones. Y acabamos de hacer ahora el de "Out of control", con el que han logrado una muy buena versión -Están haciendo muchas viejas canciones, ¿es una manera de despedirse de las giras maratónicas en grandes estadios?

-No, en absoluto. Me gusta tocar temas mezclados, algunos viejos, otros nuevos.

-Los Rolling Stones comenzaron con el rock and roll y el rhythm and blues, con temas de Berry, Dixon y otros, después incorporaron el reggae, la música disco y hasta sonidos tecno. Pero nunca hicieron nada de hip hop, ¿no les interesa?

-Tengo un pequeño rap en este show (y ríe, con su bocaza).

-¿Es una broma?

-No, no lo es, ya lo vas a ver.

-Hace 35 años que están tocando, ¿cómo conseguís renovar la energía para cada show?

-Es la parte más difícil. Aunque hay varias cosas que ayudan, los músicos por un lado, pero sobre todo es el público el que lo logra. Cuando mirás y ves que la gente se entusiasma sucede una suerte de comunión. Ese es el asunto, la comunión. A veces no estás bien y el público te hace levantar, otras veces se da al revés, un público poco entusiasta hace que la banda se enfríe. Aquí, en 1995, fue impresionante.

-En estos grandes shows, con escenarios, luces, fuegos artificiales, ¿no sentís que la música queda en un segundo plano?

-No, creo que la música es muy importante. Pero no hay que olvidar que es un show y no un club de jazz. Incluso hemos tocado en pequeños teatros en Europa y en los Estados Unidos y la gente mira, no sólo escucha. Somos los Rolling Stones y van a vernos, somos una banda para ver, no sólo para escuchar. Así que, si tocamos en lugares grandes tenemos que hacer shows grandes y, para ser honesto, me gusta hacerlo. Por otro lado, algunos shows chicos han sido bárbaros, y en cambio tocamos en estadios para 10 o 15 mil personas y no se produjo ninguna química.

-Ustedes fueron los chicos malos de los sesenta, hablaban de demonios, de no poder conseguir satisfacción y su logo es una provocativa lengua roja. ¿Cómo manejaron el hecho de ser parte del mainstream?

-Esto se dio muy temprano en nuestras carreras, la gente muchas veces no quiere pensarlo así, pero en pocos años pasamos a ser parte de lo establecido y aceptado. The Beatles y los Rolling Stones se convirtieron pronto en algo permanente en el mundo del rock and roll.

-¿Están entusiasmados de compartir una fecha, la del sábado 4, con Bob Dylan?

-Sí, claro. Ya tocamos con él en 1995, en la ciudad francesa de Montpellier, donde hicimos un dueto con "Like a Rolling Stone". Y hace muy poco, en enero, tocamos juntos, aunque en distintas salas, en el Madison Square Garden, de Nueva York. En esa ocasión se suponía que él iba a venir sobre el final de nuestro show, pero se le hizo tarde. Después vino a los camarines a decir sólo eso, que se le hizo tarde, pero sabés, no es la persona más fácil del mundo (dice cómplice).

-Como iconos de la cultura de los sesenta, de aquellos tiempos en que se creía que el mundo podía cambiarse, ¿cómo lo ves ahora, cerca del fin de siglo?

-Los cambios han sido sorprendentes. En este país incluso, la gente ahora vive con más libertad, después de años bastante oscuros. Hubo cambios en la música, en la política no existe más el imperio soviético. Y creo que muchos han sido cambios fantásticos.

-Sin embargo, el ser humano ha demostrado ser una especie bastante complicada.

-Bueno, pero ésa es otra pregunta, o más bien una larga charla. Es cierto que somos belicosos, pero también creo que antes había más asesinatos, desapariciones, vos lo sabés. Ahora está mejor.

-Sos optimista.

-Sí, creo que es bueno serlo.

-¿Van a hacer un video aquí?

-No, se va a filmar el show para televisión y tal vez usemos algunas escenas de la audiencia y del concierto en algún video futuro.

-Vivimos en una época en que culturalmente se valora mucho la juventud...

-Sí, parece que ahora es cuestión de ser joven o de parecerlo...

-Es un fenómeno cultural reciente, ustedes comenzaron tocando temas de Waters o Berry que ya no eran jóvenes entonces. Sin embargo, Noel Gallagher, de Oasis, dijo que el rock es para jóvenes, ¿qué pensás?

-Es difícil para la gente del rock aceptar el hecho de que se crece, y de que hay gente haciendo rock con más de 50 años. Pero esto implica también un crecimiento musical. Cuando los jóvenes comienzan a tocar lo hacen de una manera muy simple, porque es música simple que no necesita demasiada técnica. Es lo que hace atractivo al rock and roll, que cualquiera puede tocarlo, comparado con el jazz, por ejemplo. Si querés tocar jazz tenés que tener mucha más técnica, y mucho estudio. En cambio, cualquiera puede tocar rock and roll. A la vez pienso que esa gente que comienza a tocar está influenciada por las viejas bandas, por Led Zeppelin o Pink Floyd. Al comenzar tenés que tener una idea de cómo querés sonar. Uno tiene una banda favorita que, seguramente, no es la que surgió el año pasado, porque de ellos sólo podrías tener un solo álbum.

-¿Qué clase de música escuchás en tu casa, cuando estás en ella, claro?

-Es algo que no sucede muy a menudo (bromea el hombre que recorre el planeta). Me gusta todo, menos la ópera que no me gusta mucho. Escucho pop, jazz, blues, folk, clásica. A veces me hablan de alguna banda que no conozco y la compro para ver qué es. Es así de simple, como cualquiera.

-¿Te gusta estar de gira?

-Sí, pero ésta y la anterior han sido muy largas. Creo que deben ser, como máximo, de seis meses. Es bastante enloquecedor estar viviendo todo el tiempo en diferentes países.

-¿Y qué sucederá al final del tour?

-Voy a descansar, tal vez un año (risas). No, fuera de broma, tengo mucho que hacer. Haré algo de cine y comenzaré a escribir nuevas canciones.

-¿Habrá otro álbum solista?

-Puede ser y también más Rolling Stones.

 

Palabra de rolling stone
Richards: "Aquí sí que la pasan bien"

Quince minutos después de Jagger entra Keith Richards a la misma sala y la convierte en otra. El, la imagen del rock and roll y sus excesos, llega con un vaso de poderoso vodka con naranja y un cigarrillo en los labios.

Mira alrededor, hacia la larga mesa de reuniones, y pregunta si esperamos más gente para la fiesta. Tienen que escucharlo reír. Es una risa entera, de hombre que busca (y encuentra) en cada instante la brecha para el humor.

"Bueno, charlemos con estos hombres invisibles", dice, y ríe. Bebe, y ríe de nuevo.

Y comienza a hablar solo. El stone más stones de todos, el de la cara marcada con líneas profundas que son como un mapa de su vida, no viene a contestar preguntas. Viene a pasar un rato charlando. Todo esto es el rock and roll, y le gusta.

"Estoy feliz de estar aquí de nuevo. Me reciben tan bien, me hacen sentir muy bien. La Argentina es un país muy agradable para mí", regala el elogio sin que se lo pidamos. Y hace ese gesto tan suyo, de corazón a puño, de entrega del alma. "Es mi tercera visita, la primera fue con los XPensive Winos, y me hicieron sentir tan a gusto que no lo pude creer. Supieron escuchar tan bien el show que cuando volví le dije a Mick "cómo es posible que todavía no hayamos ido allí con los Rolling Stones. Ha sido increíble con los Winos, no puedo ni imaginar cómo podría ser con los Stones. Tenemos que hacerlo". Un par de años después lo hicimos. Y aquí estamos de vuelta. Felices. Es hermoso".

-A algunos les gusta decir que este es un país stone...

-Sí, es así. No tengo dudas.

La palabra no le alcanza y vuelve a brindar su corazón, a entregarlo con un fuerte golpe en el pecho, Una manera de decir "aquí estoy, para ustedes". Y sigue: "Es que en este país sí que la pasan bien, todo el mundo disfruta las canciones".

-En agosto, en la conferencia de prensa en el puente de Brooklyn, no en el de Babylon....

(Ríe, con carcajada fuerte) -Está muy bien, es lo mismo, realmente...

-Allí dijiste que no escribís las canciones, sino que las recibís y las transmitís.

-Sí, es la manera en que lo siento. Me parece muy aburrido cuando la gente dice que escribió algo, "esto es lo que yo he creado", dicen con orgullo. ¿Qué es lo que se creen? Para mí la música es parte de tu corazón, una forma de nexo, una parte de la vida. Jamás me siento con la idea de que es tiempo de escribir una canción, eso no funciona para mí. Yo tomo un instrumento, a veces la guitarra, a veces el piano y toco mis canciones favoritas, cosas de Muddy Waters, Buddy Holly, Little Richards y trato de aprender algo. Y ahí, a veces, algo aparece, probablemente cuando cometo un error. La mayoría de los músicos se enojan cuando se equivocan (y los imita, con cara de enojo y amplios gestos). Yo, en cambio, veo algo interesante en los errores, y en saber reconocer los accidentes. Ahí es cuando quizá recibís algo. Es una manera de verlo, y decir, esto no es un error, esto es una nueva canción (y ríe, cómplice). Me entendés.

Entonces es tiempo de trabajar, de lustrarla un poco, hacerla encajar y luego la transmitís. Jamás creí en esa cosa de la creación, le dejo eso a Dios, él es el que lo sabe todo, es el experto del departamento de creación. (Risas)

-Es un extraño pensamiento. Vos, que vas por el mundo tocando ante multitudes que te aman, decís que no sos vos, que es la música.

-Es que para mí tocar es un placer, es la razón de todo. Cuando escucho el "ole , olé olé", me sigue impactando. No lo siento como algo intrascendente. Al contrario, pienso que cada una de esas personas es tan importante para mí como yo soy para ellas. Algo ahí está sucediendo.

-En tus comienzos tocabas a clásicos como Waters, Dixon. Ahora y desde hace un tiempo, estás muy entusiasmado con el reggae. Ambos tienen raíces negras, pero ¿es la misma pasión?

-No me gusta pensar la música como géneros. Toda la música se conecta entre sí, no me importa si es mariachi o Mozart o tango, o rock and roll o jazz o blues. Todos esos nombres significan muy poco, básicamente son un invento de la industria para vender más fácil. Pero eso no tiene nada que ver con la música, todo es música y para mí la diversidad es lo más interesante de todo. La verdadera pregunta es por qué la gente está tan interesada en la música. Y nadie puede responderla, para mí ese es el misterio. Mirá otras formas del arte, mirá ese cuadro ahí en la pared, solamente puede existir dentro de ese marco. Mirá un libro (hace como que hojea), tapa, el principio, el fin. La música, en cambio, no tiene marcos, no tiene tapas, es como una caja de Pandora, una vez que la abrís, no sabés qué pasará, ya no podrás contenerla más. Tal vez la razón sea que nos une, nos iguala. La música y probablemente los blue jeans (risas).

Es la forma de arte más misteriosa. La escultura (imita a un escultor), sí, Miguel Angel es impresionante. Pero sólo lo podés ver en el museo. O la Mona Lisa, tenés que ir al Louvre e inclusive no podés estar seguro de que ésa sea la verdadera. (Risas). Quizá sea una muy buena copia.

-¿Tenés planes para después del tour?

-Jamás hago planes. No me gusta. Y siempre que los hago, no suceden (risas). No me gusta planear, me gusta que las cosas pasen. Ni siquiera soy bueno para el juego, puedo ver un partido de fútbol, pero quien gane ese día ha de ser el que juegue mejor ese preciso partido. No puedo predecir, ni quiero. Para mí la necesidad de predecir demuestra inseguridad. Porque quieren saber qué es lo que pasará. A qué caballo ponerle la plata, y quizás elegís bien pero cuando salís te pisa un ómnibus. Ganaste, pero también perdiste, porque no podrás recoger la plata ya que estás muerto. Lo que más me gusta de la vida es que sea impredecible, que no sepás qué hay al dar vuelta en la próxima esquina.

La gente quiere saber qué va a pasar. Y por eso hablan de cielo e infierno, pero nadie sabe. Y eso es lo mejor para mí, si supieras exactamente lo que va a pasar y hacés planes, a las diez voy a hacer tal cosa, a las once, tal otra, para mí es aburrido. No quiero saber lo que va a pasar, quiero descubrirlo.

-Sabés que en unas horas vas a tocar en el show.

Mientras no me pise un camión (risas). Pero sí, estoy listo para rockear. He pasado unos días de campo, en Lobos, aprendiendo algunos secretos argentinos (dice con voz misteriosa) Secretos como dejarte fuera de juego con un cuchillo en la garganta (y hace ademán y un ruido, de cuchillada gaucha). Es divertido ser gaucho por un rato y después tocar en un show de rock and roll.

-Llamaron al último álbum "Bridges to Babylon", un término de los rastafaris.

Sí, es un concepto rastafari. Ellos lo usan como un término para el mundo exterior. Babylon es negocios, transas, sí jefe, no jefe, el mundo comercial. He estado mucho en Jamaica, durante muchos años y allí he podido respirar aire fresco espiritualmente, no como algo religioso. Es más bien una conexión con la tierra, con el mar, con lo que nos rodea, con cada una de las personas de alrededor. Tratar de hacer las cosas lo más simples y puras que sea posible y no complicar. Pasarla bien.

-En tu vida, ¿el rock and roll es más que un género musical?

-La música para mí es lo más importante y siempre ha estado a mi lado. Mi abuelo era otro loco amante de la música. No tenía mucha plata, pero era feliz cuando agarraba su violín y despegaba hacia otro mundo. La música es algo muy puro y no podría vivir sin ella. Claro que en esto no incluyo al rap, realmente podría vivir perfecto sin el rap, pero en ese caso no estamos hablando de música sino de mala poesía.

-Parece que no te gusta.

-No, y creo que no va a durar mucho porque se están matando entre ellos. Que es lo que más les gusta hacer (y los imita, disparando). Pero volviendo a la música, no puedo vivir sin ella. A veces mi esposa, o esposas anteriores, o mujeres de mi vida me han dicho "amás demasiado a la música". Es así, siempre lo fue. Tómame o déjame (risas).

-¿Qué preferís, los shows grandes o los pequeños?

-Los lugares grandes siempre son un desafío. Nunca sabés lo que puede pasar, especialmente los que son al aire libre. Estás por comenzar y llueve, o hace mucho frío, o hay viento. Es impredecible. Y por lo tanto me gusta. Pero a la vez, también me gustan los lugares chicos, donde estás cerca de la gente. Se escucha de otra manera, más parecido a cómo fueron hechas las canciones, como una banda de garage. De ahí es de donde venimos y es el estilo de las canciones. El desafío en los lugares grandes es hacer que esto siga sucediendo, lograr que los que están en un estadio se sientan en un pequeño bar, que, al terminar el show te hayas olvidado que estás en un estadio de futbol. Ese es el asunto.

-¿Cómo trabajás las guitarras con Ron Wood?

-Ronnie y yo, y también me pasa con algunos otros guitarristas, no somos uno guitarrista líder y el otro guitarrista rítmico. No, cuando uno comienza a tocar una parte líder, el otro baja y lo sostiene rítmicamente. Ronnie y yo lo llamamos el antiguo arte del entretejido. Nos alternamos, nos buscamos, y nos sostenemos. Nos cruzamos (lo muestra más con sus manos que con las palabras), y la música fluye. Es muy cambiante, muy jazz. La improvisación es una parte muy importante del rock and roll, algo que muchos no aceptan y tratan de sonar igual que en sus discos.

-En esta gira tocan canciones de hace 20 o 30 años, ¿han cambiado?

-Por supuesto, lo extraño es que vos hacés un disco y probablemente escribiste la canción una semana antes o ese mismo día y lo grabás y esa es la versión que la gente conoce. Pero después la seguís tocando, en algunos casos por 30 años y te das cuenta que tiene aún más. Todavía le estoy descubriendo cosas a "Satisfaction", o "Jumping Jack Flash", o "Brown Sugar", y por eso se mantienen vivas y se sienten frescas, porque nunca se las toca igual dos veces. A mi manera de ver, tendrías que tocar las canciones en la ruta, por unos años, y recién entonces grabarlas, pero la industria de la música es negocio y te dicen (e imita la voz de un señor gordo y serio) "para cuándo tendremos nuevas canciones, bla, bla". Y entonces uno las graba y todo el mundo las escucha pero uno sabe que es todavía solamente un embrión. Y si es una buena canción nunca terminarás de aprenderla y descubrirle cosas.

-Hablaste de Ron Wood, ¿y Charlie Watts?

-Charlie es el más importante de la banda, el no estaría de acuerdo conmigo, pero yo se lo digo. Es la referencia para todos nosotros. El es el hombre.

 

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